
En cuanto oyeron disparos, corrieron a refugiarse. Mariana estaba en medio del caos mientras los habitantes y compradores del lugar huían. Intentó todo lo posible por mantenerse a salvo, pero aun así recibió un disparo en el estómago. Sus vecinos acudieron en su ayuda y la llevaron a un hospital local. Los médicos intentaron ayudarla, pero falleció a causa de las heridas en cuestión de minutos.
El ataque también mató al comerciante, de 45 años, quien era claramente el objetivo. Su muerte, junto con la de Mariana, fue la tragedia más reciente de una serie de sucesos violentos que han ocurrido en la zona durante los últimos meses.
Lo que hicieron los policías y a quién detuvieron
Los agentes de la Policía Metropolitana que estaban de servicio en las inmediaciones oyeron los disparos y se marcharon de inmediato. Persiguieron a los sospechosos y detuvieron a un joven de 17 años, considerado autor del crimen. Las autoridades informaron que el joven estaba armado y tenía antecedentes penales, incluyendo acusaciones de intento de homicidio y portación de armas sin autorización.
El coronel Jorge Medina, jefe de la Policía Metropolitana, declaró a los medios poco después del suceso.
Medina comentó: “Este es un suceso triste que nos ha conmocionado a todos”. La joven no tuvo nada que ver con el ataque. Fue víctima de una brutalidad absurda. Logramos atrapar a uno de los sospechosos gracias a la rapidez de nuestros agentes. Actualmente se encuentra en la cárcel. Será acusado de asesinato y posesión ilegal de un arma.
La policía trasladó al niño arrestado a la Fiscalía de la Niñez y la Adolescencia, donde se investiga lo sucedido. Las autoridades siguen investigando si hubo otras personas directamente involucradas en el tiroteo y buscan activamente a más sospechosos.
La familia está muy triste. La
familia de Mariana no puede afrontar la muerte. Su madre, que lloraba, dijo que su hija era una joven llena de optimismo que quería mejorar el mundo.
“Solo iba a enviar su currículum porque quería trabajar y ayudarnos en casa”, afirmó. “Murió sin motivo”. No tenía por qué morir así.
Los amigos y familiares de Mariana no paraban de repetir cuánto dolor sentía y que no estaba en pandillas ni peleando. Lo único negativo que se le ocurrió a Mariana fue que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.
La gente de la zona quiere que las cosas sean diferentes.
Muchos hablan de cuántas personas más mueren por armas de fuego en las ciudades desde la tragedia. Quienes residen en la Quinta Calle y zonas aledañas llevan mucho tiempo diciendo que no se sienten seguros debido a las constantes amenazas de extorsión, peleas entre pandillas y tiroteos. Desde el incidente del lunes, cada vez hay más demandas de mayor seguridad.
Quienes viven y trabajan en la zona se unieron para pedir más policías, más cámaras de seguridad y mejores medios para desmantelar las redes criminales. “No podemos seguir viviendo así”, declaró el dueño de un negocio. “Recibimos amenazas o nos pasan cosas todas las semanas, y ahora hemos perdido a una joven que no tuvo nada que ver con esto”. “Ya basta”.
Grupos civiles también criticaron al gobierno y le exigieron que actuara de inmediato. Quienes trabajan por la paz y la seguridad instaron al gobierno a endurecer las leyes de armas, a implementar más programas para proteger a los jóvenes propensos a meterse en problemas y a garantizar la seguridad de quienes viven en barrios peligrosos.
Un problema mayor
Más personas han perecido de la misma manera que Mariana. Las estadísticas sugieren que las muertes por armas de fuego están en aumento, lo cual es especialmente preocupante en áreas donde el crimen organizado y la extorsión son comunes. Los expertos dicen que el ciclo de violencia seguirá asesinando a personas inocentes a menos que los empleos, las escuelas y la policía mejoren mucho.
Laura Fernández, socióloga, dijo que el hecho de que menores estén cometiendo delitos violentos, como el joven de 17 años que fue detenido en este caso, muestra lo importante que es responder con prontitud. Ella dijo: “Cuando los adolescentes se unen a las pandillas, es una señal de que tanto las políticas de seguridad como las estructuras sociales han fallado”. “Necesitamos planes que no solo aborden los efectos de la violencia, sino también las razones de la misma”.
Un Lugar Triste
Cuando la gente se enteró de la muerte de Mariana, sus amigos, compañeros de clase y vecinos le enviaron sus mejores deseos. Mucha gente dijo que era buena persona, responsable y llena de esperanzas y sueños. Los sueños de Mariana de trabajar y ayudar a su familia se desvanecieron cuando solo tenía 20 años.
La Funeraria Santa Cruz en el área de San Vicente cuidará de su cuerpo el martes. La gente de la comunidad, incluyendo amigos y familiares, se reunirá para despedirla. Su funeral será una oportunidad para recordarla y un llamado a la acción para el cambio y la justicia.
Mirando hacia el futuro: Mucha gente aún no está segura de si los funcionarios del gobierno realmente abordarán a las pandillas que están generando esta carnicería. Muchas personas creen que las promesas hechas en el pasado no se han cumplido. Pero la indignación de la comunidad y la angustia de la familia de Mariana han hecho que los llamados al cambio sean aún más importantes.
Un activista local dijo: “No debemos olvidarnos de esta tragedia después de unos días de noticias”. “El nombre de Mariana debería significar que debemos proteger vidas inocentes y deshacernos del miedo en nuestras calles”.
Reflexiones finales:
El asesinato sin sentido de Mariana Gómez ha demostrado una vez más cómo la violencia puede herir a otras personas. Mariana Gómez era una joven con grandes ambiciones para su vida. Murió camino a entregar su currículum.
La muerte de ella y del comerciante que fue atacado ha dejado a una comunidad angustiada y a una sociedad que pronto tendrá que lidiar con la violencia armada.
Su familia sigue conmocionada por su muerte, y sus vecinos exigen respuestas, rendición de cuentas y, sobre todo, un cambio. Su historia se ha extendido más allá de su comunidad y es un terrible recordatorio de lo peligrosos que se han vuelto muchos lugares y de la urgencia con la que necesitan volver a ser seguros.